Mourinho habló una vez del "teatro del bueno" que se podía ver en Barcelona; en Madrid tienen el Teatro Real, pero no me refiero al edificio donde se reprensenta obras, sinó al Teatro Real Madrid cuya estrella es Jose Mourinho.
Anoche pudimos ver una de sus actuaciones más memorables, no tanto por la calidad de la interpretación -patética- sinó por cómo las cámaras captaron toda la sucesión de los hechos.
Anoche pudimos ver una de sus actuaciones más memorables, no tanto por la calidad de la interpretación -patética- sinó por cómo las cámaras captaron toda la sucesión de los hechos.

Mourinho discute sobre el número de tarjetas de sus jugadores y después le dice a Dudek que Alonso y Ramos deben forzar la segunda amarilla. Dudek se lo comunica a Casillas y éste a Sergio Ramos, que se lo repite a Alonso (como incluso admiten en Marca, aunque tal vez para Inda sea una muestra de la sabiduría de Mourinho).
No piensen que digo esto sólo por ser simpatizante barcelonistas, ahí tienen medios extranjeros que hacen la misma reflexión: una cadena de television árabe, The Telegraph, o Le Figaro que llega a calificar la actuación de Mourinho de "Commedia dell'arte" e incluso habla de la necesidad de cambiar el reglamento. En Goal.com ya informan de que la UEFA investigará el caso.
Lo más indignante no es el hecho en sí, sinó el teatro que Mourinho realizó (con botella de plástico incluida). ¿Era necesario? Sin duda no. Escenas como ésta siempre me hacen pensar en ese grupo de aficionados -transversal, pues los hay en todos los equipos- que opinan que Mourinho no hace nada porque sí. Bueno pues, el teatro de ayer seguramente no fue porque sí, fue porque Mourinho, además de un gran entrenador y un ganador nato, es una payaso.
Con el precedente de Pinto y su silbido fantasma, es obvio que la UEFA debería investigar y sancionar un comportamiento que, por otro lado, supone una clara prostitución del reglamento.
Lo más indignante no es el hecho en sí, sinó el teatro que Mourinho realizó (con botella de plástico incluida). ¿Era necesario? Sin duda no. Escenas como ésta siempre me hacen pensar en ese grupo de aficionados -transversal, pues los hay en todos los equipos- que opinan que Mourinho no hace nada porque sí. Bueno pues, el teatro de ayer seguramente no fue porque sí, fue porque Mourinho, además de un gran entrenador y un ganador nato, es una payaso.
Con el precedente de Pinto y su silbido fantasma, es obvio que la UEFA debería investigar y sancionar un comportamiento que, por otro lado, supone una clara prostitución del reglamento.
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