Tomáš Ujfaluši ha lesionado hoy a Leo Messi, con una acción, como ya hemos comentado, premeditada y miserable.
Pero lamentablemente no ha sido lo único indigno del hecho, este jugador que acababa de ver la segunda amarilla por lesionar a otro, se fue del campo entre los aplausos de una parte importante de la afición atlética. Aunque su acción hubiese sido involuntaria (cosa que evidentemente no es así) había lesionado a Messi.... ¡Y salió del campo entre aplausos! Una reacción totalmente indigna de una afición que presume de ser la mejor de España; la más fiel sí, pero, al menos una parte de ella, parece estar lejos de ser la mejor. Aplaudir a un jugador que acaba de lesionar voluntariamente a otro es uno de los actos más indignos que puede realizar un espectador; no de los más graves (como el lanzamiento de objetos o saltar al campo) pero sí entre los más miserables.
Pero la entrada criminal de Ujfaluši no habría tenido lugar si el árbitro, Fernández Borbalán, le hubiese mostrado la segunda amarilla cuando hizo méritos para ella. El árbitro, por cobardía, permitió que el jugador siguiese en el terreno de juego y, gracias a ello, el checo pudo lesionar a Messi. Ya habíamos hablado en otras ocasiones de la gravedad de perdonar tarjetas (incluso aunque el partido hubiese estado decidido) y hoy hemos tenido lamentablemente la prueba.
Ujfaluši ha lesionado a Messsi, pero sin la complicidad del colegiado no podría haberlo hecho. Y los aplausos de su afición consituyen un premio para un "criminal" del fútbol.

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